Políticas ambientales y rurales para hacer una oportunidad del estado de alarma. Francisco Casero. Fundación Savia

El 17 de abril de 2020 la Fundación Savia envió una carta a Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico con unas potentes propuestas para poner en marcha el cambio que nuestro planeta necesita:   

Estimada Ministra:

Hacer virtud de los problemas. Extraer las lecturas positivas de los momentos difíciles. Aprovechar las situaciones difíciles para transformar las complicaciones en oportunidades. El freno de las actividades industriales, comerciales, turísticas está mostrando beneficios en términos de reconciliación de la humanidad con la Tierra, a la que tanto estamos castigando sin tregua y que, como bien sabe, tiene como crucial consecuencia el calentamiento global debido a la actividad humana, situación que hace que los científicos estén bautizando a esta nueva era como Antropoceno. Hemos pasado de ser una más entre los millones de especies del planeta a ser la que conduce los designios del resto. Pero lamentablemente, lo estamos haciendo mal, estamos provocando la sexta extinción mundial. Según algunos científicos hay una probable relación entre la pandemia y la reducción acelerada de la diversidad biológica, tanto en cuanto a número de especies como a la desaparición de ecosistemas completos.

Las políticas que reivindican otra manera de hacer las cosas, las estrategias que consideran las implicaciones de nuestros actos hoy en la vida de las Generaciones Futuras no han sido consideradas lo suficiente en su importancia por los máximos dirigentes mundiales. La prueba está en la falta de contundencia y unanimidad en las sucesivas cumbres del clima que usted bien conoce.

No podemos optar por soluciones simplistas, cortoplacistas, como está ocurriendo en algunas comunidades autónomas con la reducción de las exigencias ambientales, urbanísticas o industriales. Tenemos que trabajar en soluciones duraderas, quizás más complejas de abordar, pero las únicas con las que de verdad asumimos la responsabilidad que hoy nos toca. Por eso, esta anómala situación que a todos nos gustaría que fuese lo más breve posible, tiene que ser también una oportunidad para repensar muchos aspectos de nuestro modelo social, económico y ambiental.

En estas semanas se ha evidenciado la relevancia del mundo rural como factor fundamental de un desarrollo equilibrado. Se ha comprobado la necesidad de dotar de infraestructuras de telecomunicaciones en especial a la población más alejada de las ciudades y centros administrativos, pues el acceso a las mismas se ha destacado en esta crisis como un elemento de nivelación de competitividad, de oportunidades y de pantalla para darse a conocer. Hemos comprobado la importancia fundamental del sector agrícola, ganadero, con sus transformaciones correspondientes, como sector estratégico de abastecimiento. Del sector forestal, como lucha en la desertificación, suministrador de material como biomasa, generador de mano de obra. Estamos viendo cómo, la producción ecológica, de proximidad, las huertas, los canales de comercialización dan alimentos seguros, empleo, clima, seguridad, salud.

Esta ralentización de la actividad económica global, esta menor presión de la actividad humana en los ecosistemas está teniendo frutos en la biodiversidad. La Naturaleza es enérgica, bondadosa, generosa. El estado de alarma ha coincidido en nuestro territorio con la primavera, el ciclo del año donde la mayor parte de las especies animales crían, donde las plantas crecen y florecen, cuando se produce una verdadera explosión en las poblaciones de invertebrados.

Tenemos ante nosotros la gran oportunidad de aprovechar esta fuente de vida que la naturaleza nos ofrece y acompasar nuestros pasos, nuestras actuaciones para no cercenarla como hemos hecho demasiadas, demasiadas veces, sino para acompañarla, potenciarla. De forma complementaria y paralela estaríamos abordando de lleno uno de los más graves problemas estructurales a los que nos estamos enfrentando, la despoblación rural. Porque las políticas ambientales, el calentamiento global, el reto demográfico, la transición agroalimentaria deben ser abordados conjuntamente.

Puede ser el gran momento que estábamos esperando todos a los que nos duele el expolio y la sangría de la Tierra. Puede ser una magnífica oportunidad para incorporar actuaciones de las que nos alegremos en los próximos años, en las próximas décadas.

Desde la Fundación Savia queremos trasladarle algunas ideas que, entendemos está en el ámbito de sus competencias y que en esta clara apuesta del actual gobierno pueden ser cruciales para que, de verdad nos embarquemos en una auténtica Transición Ecológica, Todos. De carácter transversal algunas de ellas, pero con una clara vocación de garantizar un mejor futuro. Rogamos considere estas ideas que consideramos oportunas, positivas y necesarias y que estaríamos encantados de colaborar desinteresadamente.

1.- Creación de un Comisariado de Transición Agroalimentaria. Porque esta fatídica situación ha evidenciado la vital importancia de que salud y alimentación van de la mano y son pilares básicos para la seguridad vital. La creación de un cuerpo interministerial, liderado desde su ministerio que fortalezca nuestro patrimonio natural, nuestra gobernanza y soberanía alimentaria resultaría crucial para abordar con mayor celeridad y garantías el desarrollo de políticas ambientales, la mitigación del calentamiento global y la reversión del despoblamiento rural.

2.- Ganadería extensiva y de montaña. La Península Ibérica es un territorio esencialmente ganadero, ha sido sólo en las últimas décadas cuando se ha perdido ese carácter, perdiendo con ello mucha fortaleza las áreas menos pobladas donde el ganado hace una función esencial de dispersión de semillas, de abonado, de control de incendios, de sustento básico para miles de familias cuya tierra no permite a veces ninguna otra actividad económica. Es necesario un plan de manejo del ganado extensivo en espacios naturales protegidos que contribuya a la defensa y conservación de sus valores naturales. Debe articularse, junto al Ministerio de Agricultura una estrategia de reforzamiento de nuestra ganadería extensiva, ecológica y de montaña, con especial atención a la tradicional, beneficiosa y necesaria actividad de la trashumancia, recuperándose la red de abrevaderos, descansaderos y cañadas para el tránsito del ganado. Recuperar y poner en marcha la red de mataderos locales y móviles resultaría una medida muy beneficiosa para la producción local. La ganadería extensiva produce toda una serie de bienes públicos que debemos considerar y valorar como se merece. El control y moratoria de nuevas instalaciones para la ganadería industrial debe ser una realidad con objeto de evitar zoonosis, la contaminación de suelos y agua por nitratos, así como la contaminación del aire por metano, amoniaco y otros gases nocivos, un modelo, el de la ganadería industrial que depende de materias primas que se producen a miles de kilómetros con un modelo de producción y transporte absolutamente dañino para todos.

3.- Mayor Control de la actividad cinegética. Son cientos de miles de hectáreas las dedicadas a cotos de caza que han hecho de la caza mayor su principal fuente de ingresos. Sin embargo, son enormes los desequilibrios que un mal manejo ha provocado, en demasiadas ocasiones desplazando el manejo tradicional de territorio con ganado. Dispersión de la tuberculosis bovina, expulsión de las especies no económicas, roturaciones, extinción de flora autóctona muy valiosa. Es necesario una revisión de los cupos de ejemplares de fauna cinegética, estableciéndose cargas ganaderas más respetuosas con los equilibrios naturales.

4.- Plan de fortalecimiento del sector apícola. Una actividad, una especie, la abeja que lleva años en un peligroso declive, con mortandades alarmantes, con tasas de natalidad de abejas reinas bajísimas, con amenazas de enfermedades como la Varroa que desespera al sector apícola. Sin embargo, las abejas realizan una función polinizadora esencial. En aquellas zonas con densidad de abejas por debajo de los niveles necesarios, tiene que ser considerada como actividad de servicio público. Se hace indispensable el control y retirada del mercado de los insecticidas basados en los cloronicotinilos (clotianidina, imidacloprid y tiametoxam) por su grave afección a las abejas. Además, debe publicarse y ponerse en marcha lo antes posible el Plan de Acción Nacional para la conservación de los polinizadores y dotarlo de suficiente presupuesto para el cumplimiento de sus objetivos

5.- Protección de los sistemas agrarios de alto valor natural. Se trata de sistemas agrarios que por sus especiales características se consideran, a pesar de ser de origen humano, de alto valor natural, se trata de las dehesas, la trashumancia, los cultivos leñosos de secano, los pastos y prados de montaña, las vegas cultivadas, los secanos cerealistas con alta presencia de barbechos, los olivares tradicionales de sierra, etc. España es el país de la Unión europea que cuenta con mayor superficie de este tipo de sistemas, que, aunque son, en general, de baja productividad, suelen dar productos singulares de alta calidad, y constituyen por sí mismos paisajes peculiares y refugios de biodiversidad.

6.- Salvaguarda del ecosistema de campiña. Es en este biotopo donde más drásticamente han cambiado el manejo en los últimos años cuestión que se está evidenciando con el retroceso de especies valiosísimas en la Península Ibérica: avutardas, sisones, gangas, alcaravanes, aguiluchos, alondras son claros ejemplos. Lograr un manejo compatible entre uso agrícola y conservación en las campiñas es una urgencia desde hace años, un problema que puede abordarse ahora mediante la coordinación de políticas agrarias y ambientales.

7.- Afianzamiento de la producción ecológica. El modelo productivo que mejores y mayores respuestas ofrece a los grandes retos de nuestro territorio, el calentamiento global y la despoblación. Porque los sistemas productivos tienen que formar parte de la solución, y la agricultura y la ganadería ecológica, en la que España es un referente mundial son inmejorables aliados para lograr un medio rural vivo, fortalecer la biodiversidad, garantizarnos alimentos de calidad, próximos, seguros y saludables.

8.- Reducción del uso de agroquímicos en el territorio nacional. Estos productos tienen probada su nocividad. Es el momento de cambiar la manera de gestionar la presencia de hierbas adventicias en los cultivos sin el uso de tóxicos ambientales, y en general de manejar la diversidad de los agrosistemas sin la introducción de sustancias extrañas. Existen mecanismos menos agresivos, mano de obra y maquinaria específica disponible para que el desbroce y control de la hierba en lugares no apropiados se haga mediante vías menos invasivas y letales.

9.- Proteger y mejorar la fertilidad de los suelos y su integridad. Los suelos fértiles constituyen una parte esencial de los eco- y agrosistemas; y su función, además de su papel en el ciclo de los nutrientes, filtro de agua y demás, es básica tanto en el proceso de adaptación al cambio climático como en su mitigación, es en ellos donde se producen los alimentos que consumimos. La pérdida de suelo fértil es uno de nuestros más graves y silenciosos males. Cuidar la fertilidad de la tierra es velar por el futuro. Las prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente tienen que primarse porque cumplen una función esencial de producción de alimentos, pero también de conservación y fomento de la biodiversidad. Junto al ministerio de agricultura tiene que impulsarse de forma decidida la producción ecológica, el modelo que en estos momentos mejor garantiza la sostenibilidad. Otro gran perjuicio de la erosión es la continua colmatación de los embalses. La aplicación de las medidas para solucionar los problemas de erosión pasa entre otras medidas, por financiar una restauración hidrológica forestal consistente en actuaciones para aumentar la infiltración de agua de lluvia y permitir el aumento del flujo de recarga de acuíferos. Es necesaria la aplicación de técnicas para evitar que se mueva el suelo en cada evento de precipitación, así como para facilitar el aumento de infiltración de agua y evitar así que se concentre cada vez más agua en las vaguadas y cauces lo que ocasiona arrastres y cuantiosos daños muy caros de reconstruir y cuya pérdida en términos de suelo es ya casi imposible de reponer. En cualquier caso, el tipo de medidas que se apliquen deberán contar con la participación de la población afectada para así poder definir de forma inequívoca las acciones a realizar. Deben pues otorgarse ayudas para la realización de estas infraestructuras en los terrenos agrícolas con pendiente que eviten la erosión. El abandono generalizado de las fincas está provocando muchos problemas en el medio rural. Uno de los más importantes son los incendios que se producen en campos abandonados, llenos de brozales y biomasa, muy peligrosos en el verano por su gran capacidad de combustión. Otro de los problemas es la proliferación de plagas. Por ejemplo, los árboles abandonados se debilitan, siendo reservorios de plagas y enfermedades que se transmiten a las fincas cercanas, teniendo que incrementar el uso de fitosanitarios. Deberían dictarse normas para obligar al mantenimiento y limpieza de estos terrenos o facilitar la cesión a otros agricultores.

10.- Disponibilidad de agua. La demanda de agua, especialmente para regadío excede en gran número de cuencas la disponibilidad. Resulta necesario replantearlos en muchos casos, considerando que el cambio climático está disminuyendo de forma crónica la pluviometría media. Adaptar la gestión del territorio a actividades vinculadas al secano no sólo es recomendable sino necesario, al igual que la asignación de recursos hídricos a las explotaciones ganaderas de extensivo. De otro lado, como es sabido, la pugna por los recursos hídricos está siendo motivo de pugna territorial, es necesario evitarlo. Revisar las asignaciones y extracciones de los acuíferos se hace ahora más imprescindible que nunca para garantizar un medio natural y rural vivo.

11.- Calidad aguas. La menor intensidad económica puede hacer que se recuperen nuestras dañadas cuencas hidrográficas. Restablecer y definir cauces ecológicos, estar vigilantes a vertidos, reacondicionamiento de caudales, revisión de estado de los embalses, obligatoriedad de la producción ecológica en las zonas limítrofes a los pantanos y embalses, la clausura de extracciones ilegales son medidas que se pueden acometer con mayores garantías en estos momentos. Para garantizar la calidad de las aguas también debe afrontase un plan de depuración efectiva desde aguas arriba hacia abajo, siendo la regeneración de las aguas para la reutilización en la agricultura un objetivo primordial. El plan debe ir orientado a pequeños núcleos con baja capacidad económica municipal y con gran cantidad de disconformidades en sus vertidos, básicamente debido al mal funcionamiento o mantenimiento de las estaciones depuradoras. Existen técnicas y procedimientos muy perfeccionados en los últimos años que, aprovechando procesos naturales y ecológicos, permiten mejorar la calidad de las aguas en los propios cauces de los ríos, en complejos endorreicos, en espacios urbanos, utilicemos la mejor tecnología con el menor impacto.

12.- Custodia del territorio. – La colaboración público-privada en modelos de conservación mediante acciones de custodia del territorio ha sido una asignatura pendiente tradicionalmente en España que, sin embargo, está dando importantes frutos en otros lugares del mundo. Siendo realistas la política de declaración de nuevos espacios protegidos está muy limitada, siendo, además una estrategia algo añeja en el siglo XXI pues la idea de confinar la biodiversidad en áreas exclusivas, suponiendo eso además el “sacrificio” del territorio no protegido se ha evidencia como un modelo no exitoso. Es necesario de conectar los espacios protegidos mediante corredores, pasillos ecológicos. No es hora de generar más islas protegidas a especies animales y vegetales que no saben de leyes humanas. Los territorios intermedios, con cierta intervención humana son hoy el refugio de especies amenazadas y focos de biodiversidad. Potenciemos esos espacios en un territorio tan antropizado como es el de la península ibérica. Establecer protocolos de colaboración con propietarios que les permita el equilibrio entre la necesaria viabilidad de su actividad y la conservación es el camino. Es el momento de avanzar de forma decisiva en estas ideas.

13.- Revisión política forestal. La gestión de los recursos forestales y del monte requieren una actualización. El uso de los bosques con criterios madereros nos retrotrae a tiempos pretéritos muy alejados de la realidad. Evitar el monocultivo silvícola redefiniendo el marco de plantación y las políticas de regeneración forestal, los trabajos silvícolas y de entresaca. Es necesario compatibilizar la expansión de nuestros bosques y montes, principal freno a la desertización con actividades económicas sostenibles como la extracción de productos silvestres, setas, corcho, resina, plantas medicinales y aromáticas, etc. que sean fuente de riqueza para los pueblos situados en sus límites. Más de un tercio de la cuenca mediterránea está desertizada o en proceso muy acentuado de desertización, la reforestación de estas amplias zonas con criterio ecológico y ambiental resultarían altamente beneficiosas. La reforestación, siempre con especies autóctonas y adaptadas, debería ir enfocada hacia las zonas no cultivables, con la involucración de las entidades locales de las áreas de influencia para favorecer el empleo local, al igual que los trabajos silvícolas y de entresaca. La biomasa obtenida debería orientarse hacia la obtención de combustible para calefacción doméstica.

14.- Plan Nacional de Recuperación de Humedales. Son especialmente frágiles y han estado muy castigados en el siglo XX con roturaciones, desecaciones, drenajes que han mermado significativamente la riqueza natural de nuestro territorio y limitado su capacidad para generar riqueza y biodiversidad. El Cambio Climático los hace aún más valioso si cabe en los próximos años en la Península Ibérica dada su capacidad para amortiguar temperaturas extremas. Recuperar, gracias a la documentación y bibliografía reciente, ortofotos, etc., se debe poner en marcha un Plan Nacional de Recuperación de Humedales que restablezca en todo lo posible a su situación naturales enclaves como La Janda, Antela o La Nava, además de otra multitud de enclaves de singular importancia local y comarcal. Recuperación de lagunas litorales en Doñana, humedales del Golfo de Cádiz, Manga del Mar Menor, zonas inundables en el Delta del Ebro, ensenadas del Cantábrico.

15.- Cuidar nuestros caladeros. Por cuestiones ajenas a la propia actividad, el sector pesquero se ha desplomado. La falta de canales de distribución, el cierre del canal Horeca y la desconfianza hacen mella. Es el momento para establecer una moratoria y definir medidas que permitan la recuperación de nuestros ecosistemas marinos. Definir zonas y especies de veda son medidas altamente beneficiosas, en primera instancia para muchas especies marinas y, a posteriori, para el propio sector pesquero.

16.- Actividad salinera. Una actividad artesanal esencial de forma histórica en nuestro territorio que se ha venido denostando por criterios de productividad sin considerar los importantes beneficios sinérgicos que se generan en zonas inundables y de marisma. Recuperar, establecer un plan de incentivos para una actividad económica de futuro que es armoniosa y sinérgica con los ecosistemas naturales es una eficaz política económica y medioambiental. Es en primavera cuando comienza la campaña de las salinas, es el momento de ponerlas en valor.

17.- Repensar el crecimiento urbano. El crecimiento de las ciudades es una realidad también en España. Concentración de la población en grandes urbes donde se pierde calidad de vida. Resulta necesario repensar el modelo de concentración urbanístico que resta bienestar y salud a las personas. Una apuesta por la descentralización, dotando de soberanía a las zonas rurales, a los pueblos, dotándolos de gobernanza y servicios públicos adecuados haría más atractivo el medio rural, favoreciendo que se mantenga un territorio vivo.

18.- Hacer robusta y sostenible nuestra producción y transformación alimentaria. Necesitamos un sector agroalimentario, moderno, con una tecnología sostenible, centrado en subsectores estratégicos, tanto desde el punto de vista de nuestra especialización y de defensa de productos de primera necesidad. Con un firme respaldo del sector investigador. Que otorgue valor a la producción ecológica. Con especial apoyo a la pequeña y mediana empresa.

19.- Movilidad. Donde más se aprecia la mejora de las condiciones ambientales es en las ciudades debido al drástico descenso del tráfico privado. Tratemos de modificar los hábitos para cuando las personas puedan volver a tener esa deseada movilidad. Establezcamos planes en los que se prioricen en las próximas fases el desplazamiento en transporte público, y privado no contaminante. Aprovechando la red ferroviaria para el transporte de mercancías para poner en marcha un moderno sistema de trenes rurales que conecten el territorio. Diseñar y poner en marcha planes piloto en zonas bien definidas puede ser un primer paso. Mantengámoslo lo máximo posible, hagamos ver a la población que no es necesario el vehículo a motor privado, que las ciudades, que las calles tienen que ser de las personas. La movilidad en la franja litoral requiere especial atención, debe fortalecerse el carril bici en toda la costa litoral como modelo de sostenibilidad y compatibilidad entre ecología y economía, el Camí de Cavalls en Menorca puede ser una clara referencia. Colabore con los ayuntamientos de las grandes y medianas ciudades a mejorar su plan de movilidad y contaminación en los próximos meses.

20.- Transporte de mercancías. Esta actividad es una de las principales fuentes de contaminación. Sin embargo, el estado de alarma ha logrado optimizar mucho los sistemas de distribución. Conservemos esas mejoras. Colabore desde su ministerio con el sector del transporte para definir e implantar planes de optimización de la distribución, sacar el máximo partido a la actual red ferroviaria sería un paso muy decisivo. Supondrá una mejora de procesos y costes para el sector del que nos beneficiaremos toda la sociedad. Es un sector en el que resulta prioritario incorporar los criterios y métodos de trabajo de la Economía Circular, fomentando y priorizando el consumo en lugares próximos a su producción, valorizando los subproductos y alargando vidas útiles.

21.- Transición energética. El estado de alarma ha llevado a unos importantísimos descensos en el consumo eléctrico. La reversión de la actual situación llevará aparejado un aumento de la demanda de energía. Es hora de coordinar y priorizar las fuentes de energía no contaminantes que acompañen el crecimiento de la demanda energética. Hemos logrado una mejora sustancial en la calidad del aire, tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para mantenerlo. Debe establecerse una prioridad en el uso de energías limpias en el restablecimiento de las actividades económicas, ello sin que las nuevas plantas de producción energética entren en competencia con los terrenos agrícolas, debe planificarse adecuadamente la gestión del territorio para producir alimentos, energía y conservación de la biodiversidad. Apuesta firme por la transición energética con el desarrollo y aplicación de las fuentes renovables autóctonas adaptadas a los diferentes consumos. Su desarrollo implica apoyar un subsector industrial de componentes específicos. Apoyo constante a la movilidad sostenible y a modelos de barrio/ciudad más integradores.

En la Fundación Savia pensamos que estas medidas son oportunas y necesarias; que contribuirían de forma decisiva a los grandes retos sociales, económicos y ambientales a los que nos enfrentamos, en las que las áreas de políticas ambientales, mitigación del calentamiento global y despoblamiento rural juegan un papel esencial. Porque estas medidas que potencian nuestro medio rural y natural se convierten, adecuadamente gestionado en fuente de riqueza, en foco de atracción para las personas que viven y que estén pensando en trasladarse al medio rural. El despoblamiento rural, el calentamiento global, la seguridad y soberanía alimentaria siguen siendo algunos de nuestros mayores retos para los próximos años. Para llevar a cabo estas políticas son necesarias las mujeres y hombres que doten de decisión y acción a las medidas propuestas sobre el terreno, hombres y mujeres rurales que necesitan del respaldo del sector público con servicios públicos esenciales que nos distingan por el lugar de residencia ni ningún otro criterio que resulte discriminatorio. Porque todos somos iguales, todos somos necesarios.

La importancia, la madurez de los agentes sociales, la propia sociedad civil es consciente y está preparada para asumir la responsabilidad que es, en definitiva, participar en la construcción de su propio futuro. No podemos nunca olvidar que las decisiones que adoptemos hoy van a determinar la vida de las Generaciones Futuras. Se hace ineludible abrir un espacio de amplia concertación y participación social que posibilite que todos podamos ser parte activa de la solución.

El anuncio de que el Pacto Verde Europeo sigue adelante nos parece una magnífica idea que sin duda es absolutamente acorde con el contenido de este documento. Queremos trasladarles nuestra enhorabuena y ánimo. Sin duda un amplio consenso y respaldo político e institucional se hace necesario para validar y poner en marcha cuestiones tan importantes.

En la Fundación Savia seguiremos trabajando Tenemos que salir reforzados de esta anómala situación Sra. Ministra, tenemos que poner nuestro máximo empeño y compromiso para que aflore la oportunidad del estado de alarma. Todo nuestro ánimo y ayuda en estos complicados momentos, quedamos a su disposición, un cariñoso saludo,

Francisco Casero Rodríguez

Presidente de Fundación Savia