Desde hace algún tiempo, se están reconociendo las repercusiones del cambio climático en la salud y la asistencia sanitaria. El aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos son motivo de grave preocupación para todas las formas de vida en la Tierra, y los pacientes no son una excepción.

En respuesta a estos graves peligros, hay muchos expertos en el campo de la salud implementando estrategias de mitigación y resiliencia para seguir siendo relevantes en el futuro.

Existe una buena oportunidad para que los profesionales sanitarios ayuden a los pacientes a ver y darse cuenta de las conexiones entre el cambio climático y su salud. Este hecho está impulsado por nuestro objetivo de prevenir daños y mejorar la salud. A medida que los pacientes ven estas conexiones, el cambio climático se convierte en algo personal, y la acción es en una receta para mejorar la salud.

La quema de combustibles fósiles es la causa fundamental tanto de la contaminación atmosférica como del cambio climático que, en última instancia, afecta a nuestra salud. Los pacientes son los que más sufren este efecto. Mientras que los daños directos son más fáciles de identificar, es difícil ver los daños indirectos y las formas en que el cambio climático afecta a la salud y empeora las desigualdades. Ya no podemos usar un espejo retrovisor para comprender las amenazas que se avecinan, y la atención sanitaria no puede prepararse adecuadamente para lo que no comprende del todo. Por ello, debemos generar y difundir rápidamente las pruebas necesarias para orientar nuestra respuesta.

A menudo, la mitigación puede parecer abstracta, ya que se trata de actuar en sentido ascendente para llegar a la causa principal, pero la resiliencia y la sostenibilidad deben ir de la mano. El círculo vicioso de la contribución de la sanidad a la contaminación atmosférica y al cambio climático debe detenerse, pues de lo contrario perjudicará a los pacientes y amenazará la prestación de la asistencia sanitaria. Debemos responder ahora; de lo contrario, será mucho más difícil de manejar después.

Debo admitir que, como médico, el sector sanitario no entiende bien el cambio climático. Dicho esto, hay que tomar todas las medidas necesarias para educar al sector sanitario no solo para que entienda el problema, sino para que tome medidas para mitigar los efectos del cambio climático. Para ello es necesario que el personal sanitario participe activamente en los actos relacionados con el cambio climático. Eso sería un paso progresivo tanto para la industria sanitaria como para el clima.

Fuente: https://www.iucn.org/news/commission-environmental-economic-and-social-policy/202203/climate-change-and-health-link

Foto portada: Tomada de uicn.org. Autor: Maxim Tolchinskiy, Unsplash

Detalles del autor

Suryakanta AcharyaOncólogo radioterapeuta de profesión y miembro de la CPAES de la UICN, el Dr. Suryakanta Acharya está muy interesado en la biodiversidad, el medio ambiente y la vida sostenible. Es un evaluador activo de la UICN y la IPBES en materia de políticas. Los derechos humanos y los conocimientos tradicionales (PI), especialmente de los pueblos indígenas, son otras de sus áreas de interés. La mayoría de estos trabajos se canalizan a través de la Clínica PAY-W, sin ánimo de lucro, fundada por el autor. Se puede contactar con él en suryaoncology@gmail.com